|
Peores Momentos Un
puma en nuestro campamento Texto: Pedro Hauck
_"Cuidado para que no se rompa la telescópica!" Según él, aquello era necesario por los pumas que le comían las ovejas. Aquél fue nuestro primer contacto con este ser mítico a nosotros, el puma. Era una cosa muy distante y jamas nos imaginábamos en encontrar uno de verdad. Al cruzar la tranquera de algunas estancias, siempre nos fijábamos en la entrada, porque a veces había un puma muerto, colgado en el alambrado para espantar los demás. Los pumas naturalmente se alimentan de Guanacos, ñandúes ó Maras, pero, con la intervención del hombre y la adicción de ovejas en Patagonia, los pumas tuvieron que cambiar sus hábitos alimentares para las ovejas, muchísimo más fáciles de cazarlas. En un momento, la ruta se bifurcaba, para la izquierda, uno iba para Gobernador Gregores, para ;a derecha, siguiendo la 40, uno iba para El Calafate, nuestro destino. Dicho y hecho, nos quedamos en la ruta, nos despedimos, y empezamos a caminar. No muy lejos de ahí, encontramos un puente sobre el río Chico y decidimos intentar la suerte, pues el señor nos dijo que sería muy fácil conseguir que alguien nos levante hacia el sur. Esperamos el resto de la tarde, y nada, todo el día siguiente, y nada. Quiero decir, nadie pasó. Todavía confiante en la palabra de papá noel, nos quedamos una noche más. Antes de dormir, fui pisando de piedra en piedra, abajo del puente, para agarrar algo de agua para la cena, siempre buscando un lugar para no atascar los pies en el barro. La noche fue muy rara y escuchamos algunos ruidos cerca de la carpa, pero ni pensar en ir a ver lo que era. En la mañana siguiente, al volver al río para agarrar agua, encontré algunas huellas enormes, casi del tamaño de mí mano, era patas de un puma. Después de encontrar más rastros del animal, un ñandú muerto y una pata de un guanaco, concluimos que allá era el restaurante del Puma y nosotros éramos intrusos. Por suerte, después de 2 días esperando en el mismo lugar, conseguimos salir de allí, gracias a la buenas ganas de un señor y su hijo que iban al sur.
©
Derechos Reservados |